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viernes, abril 20, 2012

Sublime problema

Imagen de Internet
Me encanta contemplarla dormida entre las sábanas, me encanta imaginar sus sueños tratando de leer el movimiento de sus ojos, y sus gestos casi imperceptibles, deseando ser el causante de sus sonrisas... me gusta contemplar su rostro distendido, espontaneo y libre... de auténtica belleza inconsciente.

Pero a veces siento una extraña sensación de desesperación al pensar en lo complicado que es este reto de compartir la vida, esa persona que duerme a mi lado todavía me resulta bastante desconocida, y estoy seguro que ese desconocimiento no cambiará mucho ni en un millón de años, pues todos tenemos un universo oculto en nuestro subconsciente, al que no podemos entrar ni nosotros mismos... la idea de engranar dos realidades o dos vidas, de dos personas diferentes (todos somos diferentes, sin excepción) es y siempre será uno de los problemas más complejos, porque nosotros como individuos de por si somos caóticos.

He decidido aceptar el reto, he decidido complicar mi vida (un amigo me dijo que el no puede vivir sin problemas, lo entiendo muy bien) porque una vida apacible es lo que menos quiero.

Pero irónicamente, también puedo disfrutar con intensidad la emoción que me provoca contemplar su pacífico rostro mientras duerme, y es que me gustan las emociones fuertes, desde las más sublimes hasta las más salvajes.

A veces ella despierta, me descubre, y me enternece son su rubor... como un día, en el que dejándome llevar por mi picardía, y sabiéndola despierta, decidí añadir a mi mirada contemplativa una pizca de lujuria, y con un hábil movimiento de mi pie bajó la sábana, comencé a quitar la cubierta que ocultaba el cuerpo de mi amada, y así poco a poco fui descubriendola desde el cuello hasta mi parte favorita, mientras ella se dejaba acariciar por mi mirada y se estremecía dichosa... pero de pronto, el erotismo fue quebrado como cristal, pues entro en escena el más inverosímil representante de la censura, que sin que nosotros lo notemos había estado observándonos muy atento, y con una blusa en la mano, sin quitarme los ojos acusadores de encima, y utilizando el lenguaje de los duendes que solo unos cuentos privilegiados podemos entender dijo:

-- tene mamá, puma! --

(que en español quiere decir: aquí tienes mamá, ponte esto!)


...de Quino por su puesto

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