Buscar en esta cueva

lunes, abril 25, 2011

Telephonum gestabile

Hoy, en el autobús camino a la oficina, me encontré rodeado por un montón de autómatas movilodependientes... en un momento dado, todos y cada uno de los pasajeros que me acompañaban en el autobús tenían su móvil en la mano. Este momento de perfecta y odiosa sincronización duró un instante, pero después me di cuenta que todos volvían a revisar sus móviles con movimientos que parecían casi involuntarios... el mío, mi móvil, parecía amenazarme desde el bolsillo de mis pantalones vaqueros, provocándome un pequeño cosquilleo casi imperceptible, que pretendía engañarme y hacerme creer que se trataba de una llamada o un mensaje (siempre llevo mi móvil en modo silencioso). Pero no le hice caso para no formar parte del "sofisticado" grupo que me rodeaba.

Durante mucho tiempo me rehusé a tener un móvil (aquí lo llamamos celular), no quería dejarme llevar por la locura que se desató en mi cuidad cuando se pusieron de moda esos aparatitos. Pero un día tuve que comprar uno a regañadientes porque tuve que recurrir a todos los medios para comunicarme con mis hermanos, en la etapa más crítica de nuestras vidas... cuando mi mamá se fue temía que alguno de ellos cometiera una locura... los llamaba constantemente para comprobar si seguían con vida.

Más adelante, cuando mi esposa quedó embarazada, el maldito aparatito fue de mucha ayuda. Fue imprescindible. 

Ahora ya he cambiado un par de veces ese primer móvil, y he aprendido a darle otros usos, por ejemplo tengo en su memoria las fotos de mi hijo, las que puedo contemplar cuando lo extraño mucho. Aún así, solo uso mi móvil cuando es necesario, y sigo considerándolo como un estorbo... a veces solo sirve para hacerme notar lo solo que estoy porque nadie me llama...

Pero no puedo negar que los avances tecnológicos que se dan día a día nos abren un mundo de posibilidades... que seria de mi (todo un literadicto) si no tuviera un lector de libros electrónicos en el cual puedo leer libros que estoy seguro jamás llegarán a mi país en forma física... y no me imagino lo tristes que fueran mis días si no tuviera mi fiel reproductor de música que me acompaña en las horas que paso viajando de la casa al trabajo... es difícil no dejarse seducir por todos eso maravillosos gadgets que salen al mercado cada día, y hasta parece imposible vivir sin ellos, pero no hace mucho tiempo la gente podía hacerlo, y quizás lo hacía mucho mejor que nosotros. Hoy tenemos un sin fin de formas para comunicarnos pero cada día parecemos más aislados.

Todo esto me recordó una tira de uno de mis dibujantes favoritos, Quino, que quiero compartir con ustedes:

Quino©

A vece siento que no pertenezco a esta época :(

Espero que tengan una muy linda semana.

sábado, abril 16, 2011

Niño

los ojos de mi hijo
El martes pasado 12 de abril fue el día del niño en mi país, las calles estuvieron llenas de fiesta, globos, payasos y música infantil... es una fecha muy bonita.

Tengo un don especial para relacionarme con los niños, confían en mi ni bien me conocen. Supongo que tengo cara amigable :), pero además, lo que también les atrae es que soy como un niño más, siempre estoy jugando o haciendo payasadas... no me importa lo que digan los demás.

Cuando un niño me conoce se encariña conmigo inmediatamente, me ha sucedido con los hijos de compañeros de trabajo, o de amigos, me ha sucedido con familiares, e incluso con desconocidos en la calle... provoco celos en muchos padres :)

En las reuniones familiares, de las épocas donde mi familia era muy unida, yo acostumbraba a quedarme cuidando a los niños, y lo hacia voluntariamente porque lo disfrutaba mucho, odiaba quedarme a conversar con los aburridos adultos y sus repetitivos temas, prefería hacer travesuras, correr, saltar y reír con los más pequeños.

A muchos les parece que mi actitud es inmadura e incluso irresponsable... quizás tienen razón, pues al no relacionarme con los adultos de mi familia me he vuelto casi un desconocido para ellos... aún así no me arrepiento.

Los niños me entienden y me escuchan porque yo trato de entenderlos y escucharlos... razono con ellos, les doy la oportunidad de pensar por si mismos, y doy mucha importancia a lo que dicen... muchas veces presto más atención a lo que me quiere decir un niño que a lo que me dice un adulto, todos piensan que los asuntos de los niños pueden esperar, pero para mi es al contrario, los niños están en una etapa crucial, todas las preguntas, dudas y pensamientos que tienen afectan su desarrollo, su futuro y su vida... los asuntos de los grandes pocas veces son tan importantes.

Los niños me sorprenden todo el tiempo, tienen una mente abierta, pura y sincera, y su imaginación no tiene límites... aprendo mucho de ellos.

Los adultos vivimos en un estrés constante que nos vuelve ciegos y sordos... la mayor parte de la gente adulta que veo pasar por la calle tiene la mirada perdida, caminan sumidos en sus pensamientos, en sus problemas, como si estuvieran repitiendo una letanía mentalmente... y algunos en voz alta (estos ya están perdidos).

Todo esto me recuerda a una de mis películas favoritas, se llama: "Le Huitième jour".

[SPOILER ALERT]

En ella se encuentran dos personajes opuestos, un hombre de negocios (Harry) que trabaja en una importante compañía, es prestigioso, exitoso, todos los días repite la misma rutina, sigue al pie de la letra su propia receta de éxito, la misma que enseña cada día a otros empresarios, su táctica de ventas es infalible:... no dejar de sonreír, mirar a los ojos, copiar las actitudes del cliente (es más fácil hacer negocios entre dos personas que se parecen), a inspirar confianza... pero su trabajo lo ha transformado en un autómata, su esposa lo ha dejado (te has convertido en tu propio sistema de ventas le dice) llevándose a sus dos hijas.

Por otro lado está Georges, un joven con Síndrome de Down, un hombre con mente de niño, que es imaginativo, cariñoso, divertido, impredecible.

Ambos personajes se encuentran por azares del destino y entablan una extraña amistad, y el más beneficiado resulta ser el gran hombre de negocios que con la ayuda de su peculiar y sencillo amigo descubre que la vida puede ser maravillosa.

Georges tiene su propia versión de la creación divina del mundo, la cual Harry descubre y experimente al lado de sus hijas:
"Al principio no había nada de nada, solo se oía música. 
El primer día hizo el sol, hace arder los ojos... despues hizo la tierra.
El segundo día hizo el mar, te mojas los pies si caminas en el.
Después hizo el viento, te hace cosquillas.
El tercer día hizo el pasto, cuando lo cortas grita, le duele, hay que consolarlo, hablarle gentilmente.
Si tocas un árbol te conviertes en árbol.
El cuarto día hizo las vacas, cuando soplan dan calor.
El quinto día hizo el avión, si no lo tomas puedes verlo pasar.
Al sexto día hizo a la gente, los hombres, las mujeres, los niños, yo prefiero a las mujeres y los niños porque no pican cuando los besas. 
El séptimo día para descansar hizo las nubes, si las miras mucho tiempo ves dibujadas todas las historias.
Entonces se preguntó si no faltaba nada, el octavo día hizo a Georges, y vio que era lindo"


No he querido contar casi nada de la película para que puedan verla si no lo han hecho, se les recomiendo.


[/SPOILER ALERT]



Todo sería más fácil si prestáramos más atención a los niños.



viernes, abril 08, 2011

Mala suerte

imagen tomada de Internet
¿Que es la suerte? ¿Cómo se define? ¿Existirá alguna forma de explicar su significado sin recurrir a la superstición?

La suerte parece otro más de los términos que hemos inventado los humanos para referirnos a cosas que no comprendemos, o que comprendemos a medias.

Y si escucho a la razón es fácil llegar a la conclusión de que la suerte no existe, y que es solo un invento de la gente, un mito, una creencia.

Pero, desde que tengo conciencia me han pasado cosas malas constantemente, y con tanta frecuencia que podría creerse que ya no son coincidencias... y aunque se que no hay lógica ni sentido en decirlo, cada que me pasa una de estás cosas no puedo evitar decir: ¡Tengo mala suerte!

En primer lugar jamás he ganado algo que dependa del azar, como rifas, loterías o algo parecido... no obstante haber participado en muchas (No soy de los que ruega al cielo por sacarse la lotería pero sin comprar un boleto... conozco a muchos así). Otra cosa que me pasa todo el tiempo es que cuando tengo un conjunto de cosas de las que tengo que escoger algo específico, y quiero adivinar cual es sacando alguna al azar siempre me equivoco, pero no una vez, sino todas jeje... si son diez cosas a adivinar por ejemplo, es seguro que me voy a equivocar nueve veces.

También estoy harto de llegar un segundo tarde... por ejemplo cuando tomo el autobús, siempre llego para verlo partir y dejarme sin remedio, sin tiempo siquiera para correr detrás de el.

Estas son pequeñas cosas, bastante inofensivas (pero que me enervan hasta el límite y me dejan con ganas de matar gente) que me suceden cada día.

Las peores no me suceden tan seguido... por suerte :)... Hace tiempo, cuando todavía estaba estudiando en la universidad, yo trabajaba ensamblando computadoras (ordenadores)... en mi país se puede comprar todas las partes que requiere una computadora y se la puede armar a un precio mucho más bajo que una ya armada. Y armé muchas, quizás más de veinte, de las cuales ni una sola estuvo defectuosa. Cuando salí de la universidad y por fin pude ganar dinero en mi primer empleo, lo primero que hice fue armar mi propia computadora, y adivinen que, esta si salió defectuosa, y no solo en una parte, sino en muchas... fue todo un problema descubrir cuales eran y convencer a los vendedores para que me las cambien.

Hace unos días me volvió a pasar, me compré un celular... es tan raro que compre algo para mi mismo... lo compré y esperé un día para registrarlo... aquí donde vivo las empresas de telefonía celular registrar los aparatos para evitar robos... y si, adivinaron, el mio estaba robado, no pude registrarlo y fui a reclamar a la tienda donde lo compré, y resulta que la nota de venta que me dieron estaba incompleta, no tiene una referencia a la tienda, la vendedora se aprovechó de esto y me dijo que ella no me vendió nada... tengo que volver mañana a reclamar con más agresividad :(

¿Porqué me pasan estás cosas?... no se si existe la suerte, pero como no tengo a quien culpar vuelvo a decir: ¡Que mala suerte!
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